CONSEJO HDADES ALCALA

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LA EDUCACIÓN VISTA DESDE EL CONFINAMIENTO (2)

Reflexión personal de un profesor, padre y ciudadano confinado en el hogar

Como protagonista mi alumnado que, en estos 25 días lectivos de confinamiento, han aprendido igual o más que nosotros, dando el cayo. Con los medios que tienen, pues la situación no es ideal, algunos tienen ordenadores en casa, o Tablet, pero la mayoría lo hacen desde sus propios móviles o los de sus padres, pues algunos no disponían siquiera del suyo propio. Y sea como sea, de una u otra manera ahí están, trabajando varias horas al día en plena crisis nacional.

Estamos acostumbrados que no se hable de nosotros, y digo nosotros en el trinomio, profesorado, alumnado y familia, pero sí se acostumbra a hablar de nosotros a la hora de lanzar opiniones infundidas y confusión, pues, para esto, mejor nos quedamos como antes.

A nadie se le ha ocurrido hablar de unas familias que han tenido que reciclarse con sus hijos, han tenido que incorporar lo educativo a la convivencia del día a día, más horas de trabajo, nuevos medios y mantener el tipo.

Y tampoco se le ha ocurrido a nadie, hablar de nuestros jóvenes, los grandes olvidados, que están trabajando y aprendiendo en circunstancias complejas, con lo que tienen y como pueden, y aun así cumpliendo con sus obligaciones. Jóvenes que escuchan que se les aprobará sin más, sin tener en cuenta su trabajo, su esfuerzo, su empeño, sus ganas… ellos quieren conseguir las cosas por sí mismos, no quieren regalos envenenados.

También hemos hecho caso omiso a la hora de hablar del profesorado, la profesión castigada por la crítica fácil, por la gente que parece que ha dado clases toda su vida, profesión de la que todo el mundo entiende y sabe. Llevo veintiún años en la docencia, como tutor todos ellos y en diversos cargos directivos, pero siempre y ante todo he sido profesor de mis alumnos y he de decir, en voz alta, que ellos nos están dando el ejemplo a seguir y en este sentido, yo voy a seguir aprendiendo para estar a la altura.

En este confinamiento educativo en el que estamos, rompo una lanza por esta maravillosa historia que se llama EDUCACIÓN que, como la mejor historia de AMOR, no se rompe ni por los problemas, ni por terceras personas, ni por la distancia, sobrevive y pronto verá un horizonte de luz y normalidad.

“y mientras tanto, continuaré aprendiendo cada día de mis alumnos, sean cuales sean las circunstancias”

Alejandro Redondo Torres
Profesor de Secundaria y Bachillerato