CONSEJO HDADES ALCALA

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MOMENTOS COFRADES – JUEVES SANTO

Jueves Santo de nostalgias

REPORTAJE GRÁFICO: ALEJANDRO CALDERÓN
Se nos anuncia un gozo que se llama Semana Santa. Lo avisa una ráfaga de aire que parece más puro. Lo cantan bandadas de pájaros surcando los cielos. Lo refleja la luz de Abril, luz de primavera temprana que, ilumina y alegra las casas y las soleadas azoteas. Y mientras todo llega se va engrosando en nuestros ánimos el ansia por descubrir una nueva primavera. Pero, a pesar del anuncio, este año no estaré físicamente junto a Tí, Padre, en San Sebastián en la tarde del día del amor fraterno.

Este año no se arremolinará la gente alrededor de la rampa para aguardar esa Cruz de Guía que nos anuncia la gloria, este año no pasearás tu hermosura bajo tu palio junto al discípulo amado, Madre, a los sones de Font de Anta. Este año no veremos el rastro de nazarenos y penitentes con pies desnudos, caminantes sobre la estela abrileña de la gloria alcalareña entre callejuelas, esquinas y plazas con naranjos en flor. Este año no veremos el blanco puro, el blanco del Espíritu Santo sobre el antifaz del capirote altivo que enfila tu penitencia en la santa tarde del Jueves Santo.

Ambiente refrescando la generosidad de unos hermanos ciegos de Amor por su Padre y por los dolores de su Madre Bendita de la Amargura.

Este año no estarán las flores y la cera nerviosa esperando salir a la calle sobre vuestros pasos, Este año no miraremos al cielo para ver si brilla el astro rey, ni acudiré a los Santos Oficios para escuchar tu palabra Señor,  Eucaristía que nos va preparando el alma para hacer estación de penitencia. Este año no verán mis ojos nuestras Sagradas Imágenes esperando salir a la calle tras un año de espera. Este año no podré rezaros ni rendir pleitesía ante el Monumento de Jesús Sacramentado que con tanto cariño y esmero hubiesen montado nuestros Priostes. Este año mi cuerpo no se enfundará en esa túnica que he vestido desde que tengo uso de razón,  una vez más ayudado por las manos temblorosas de mi Madre por la llegada de ese día tan ansiado y esperado. Este año no colgará de mi cuello la medalla de mi Hermandad Sacramental, el esparto no ceñirá mi cintura, ni mis pies se calzarán con sandalias color avellana para volver a cumplir con esa promesa…

Pero este año si recitaré los eternos versos de ese Soneto a mi Cristo del Amor que nos estremece, a las ocho menos algún minuto, y os tendré presentes en mi mente hasta bien entrada la madrugada del Viernes Santo, me acordaré de mis hermanos que este año no te acompañarán en la calle, y empezaré la cuenta atrás hacia el próximo Jueves Santo.

Francisco Lamas Rodríguez