CONSEJO HDADES ALCALA

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MOMENTOS COFRADES – LA MADRUGÁ

¿Seguirá siendo “madrugá”?

GALERÍA GRÁFICA: ALEJANDRO CALDERÓN
Este año no sería un año cualquiera, este año regresaríamos a las raíces, a la sarga negra y al esparto, al frío de la madrugada en la escarcha del antifaz, al cansancio apoyado en un farol de cristales tiznados por la llama del cirio, a la marca en la frente del capirote, al mirar hacia tras entre un mar de nazarenos negros buscando la mirada de Nuestra Madre del Socorro… este año decidí volver a vestir esa túnica que nunca debí dejar de lado. Por primera vez lo haría acompañada, de mi hermano mayor, quien siempre soñó con su túnica de cola negra y por fin este año se había logrado ese sueño que tanto anhelábamos.

Pero no. Finalmente no, no era el año. Un sueño camino de hacerse realidad se ha visto truncado, quizá en un año que necesitábamos el Socorro de Nuestra Madre más de lo habitual. Amanece un Jueves Santo donde no hay judíos, ni mantillas calle Herreros arriba camino de Santiago, ni algarabía de niños correteando con las pegatinas de las hermandades del Jueves Santo y madrugada por la rampa de San Sebastián, ni vallas engalanadas con colgaduras que marcan el camino al templo… no sentiremos los aldabonazos de los judíos en la puerta de Santiago, ni resonará el Sermón en la mañana del Viernes Santo en el Calvario, ni ese aire frío que corta el aliento cuando el judío grita “¡prendedlo ahí!” en el puente aún oscuro que ya espera las claritas del día…

Nada de eso será, pero seguirá siendo ‘madrugá’ en todos los alcalareños que ansiaban encontrarse con Jesús entre pinares de Oromana, con la Virgen del Socorro bajo una lluvia de flores, con San Juan mientras apresura… seguirá siendo ‘madrugá’ aunque no salgamos a la calle, mientras sigamos aferrándonos en estos momentos a nuestra medalla y a la estampa, rezando por todos aquellos que luchan contra esta enfermedad, por todos aquellos que más que nunca necesitan de ese Socorro. Seguirá siendo ‘madrugá’ porque la Fe no se suspende, que la procesión no sale porque va por dentro, que la estación de penitencia ahora tiene más sentido si cabe. Seguirá siendo ‘madrugá’ cuando cerremos los ojos en esta oscura noche y veamos a un humilde nazareno cruzando el puente portando el madero.

De veras, cierra los ojos y oirás el tambor de los judíos, el rachear de los costaleros del Señor, las bambalinas de la Madre que sigue a Jesús y sus hijos que la siguen, cantando ‘La Cruz al Calvario’ Ya no queda nada, pronto volverá a ser la primera luna llena de una nueva primavera, esa misma luna que ilumina nuestro camino y nos hace revivir la noche más bonita del año todos los días si seguimos al Nazareno. Un poquito más de paciencia, que la túnica negra ya espera ser vestida de nuevo…

Paloma Castillo González