CONSEJO HDADES ALCALA

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OBITUARIO – DESCANSO ETERNO PARA D. JOSÉ LÓPEZ GONZÁLEZ

Y la Soledad te dio la mano

PEPE JUNTO A SU QUERIDA ESPOSA, ANTE LA ATENTA MIRADA
A SUS TITULARES EN EL TRASLADO DE VUELTA 2019
Si triste está siendo esta Semana Santa, más triste se pone cuando uno se entera de la marcha al cielo alcalareño de un gran alcalareño y devoto de Alcalá y sus tradiciones. Se nos marcha un ilustre alcalareño de la Hermandad del Santo Entierro, D. José López González. Pepe ha dejado un buen legado en Alcalá, no sólo en lo cofrade sino en lo personal y profesional. Quien no ha pasado por esa coqueta joyería de la calle Mairena. A quien no le habrá dado un cordial saludo, siempre atento a todo. A quien no le ha ayudado en algún momento de la vida. Pepe deposita un gran corazón lleno de vitalidad, cariño y sobre todo caridad, esa palabra que muchas personas deberían conocer.

Muchos de nuestros seres queridos, lo conocen como Pepe del Bar España, eso para quien escribe no lo ha conocido, pero me cuentan los viejos del lugar, que era toda una bendición rendirle pleitesía en una visita a ese establecimiento de antaño. Nuestro amigo Pepe, nos enseñaba cada Viernes Santo, su hogar, abriéndonos las puertas de par en par, como a él ahora se la han abierto sus amantes titulares. Era un buen espejo donde mirarse, pues a pesar de los años, profesaba una vitalidad como el que más, y un gran corazón que no le cabía en su cuerpo.

Amigo Pepe, esta Semana Santa está siendo dura por los acontecimientos que estamos atravesando de esta pandemia llamada Covid-19, pero ahora lo será mucho más dura tras conocer tu marcha a lo alto de la campana de la Callejuela del Carmen.

Que el Señor de la Buena Muerte y su bendita Madre de la Soledad, te acojan con los brazos abiertos en su Gloria y recibas el descanso eterno que bien te mereces.

Gracias por esos momentos de soledad que cada Viernes Santo, tanto en la capilla como desde el balcón de tu hogar hemos podido compartir. Gracias por todo lo recibido, y sobre todo gracias por demostrarme esa gran devoción que siempre le has profesado a los titulares de tu querida Hermandad. Como bien me decías, y no se me olvidará nunca, “tenemos un café pendiente”.

Descansa en paz! Hasta siempre amigo Pepe.

Alejandro Calderón Sánchez