CONSEJO HDADES ALCALA

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OCURRE EN ALCALÁ: HOY ES DOMINGO DE RAMOS

Las vivencias de un Domingo de Ramos, sin palmas ni olivos

El Domingo de Ramos tiene una tipología característica, que se repite cada Domingo de Ramos: El cura con la palma, los monaguillos de la procesión, el señor mayor con aire de tiesa solemnidad, la vieja que cojea con su ramo de olivo en la mano, las dos viejas agarradas del brazo, con bolso y ramita bendecida, el chaval de quince años con pocas ganas de procesión y muchas ganas de primavera. El bebé en el carrito estrenando alegría inocente, la devota que se queja del barullo de la Misa, el pobre que pide en la puerta haciendo recolecta extra, el que llega tarde y se incorpora a la Misa justo antes de terminar de leerse la Pasión, el que se escapa a la puerta a fumarse un cigarro mientras leen la Pasión, el que deja caer estrepitosamente la palma durante la lectura de la Pasión o al que le suena el móvil con una dichosa canción sonora que estropea el momento de solemnidad, son algunos de los momentos que añoraremos este Domingo de Ramos.

Hoy es un Domingo de Ramos, algo especial. Un domingo donde empieza la semana que culminará con la Pascua Florida de la Resurrección. Son los dos domingos claves de la gran semana de los cristianos y cofrades. Pero este domingo de Ramos, es algo especial. Este domingo, seguimos de continuidad de aislamiento por este dichoso Covid-19 que tanto nos está haciendo pasar, no seremos nosotros quienes lo vivamos. Este domingo, es domingo de los sanitarios, que luchan más que nunca por la vida de los demás, lo mismo que hizo nuestro señor Jesucristo.

Este Domingo de Ramos, no veremos salir a la Hermandad de La Borriquita desde lo alto del balcón de la Familia Lepe Cuberos. No veremos sonar el tintineo de la campanita que lleva la Borriquita, y escuchar los sones del Himno de Andalucía en la salida de la Madre de la Oliva. Tampoco capirotes rojos subiendo esa gran cuesta del ambulatorio, que durante muchos años subía en su vespa nuestro querido párroco José Luis Portillo, quien dio la vida a la Iglesia. Este Domingo de Ramos tampoco será casual, reencontrarnos con amigos que se encuentran fuera de Alcalá, por motivos laborales y que cada año venían para ver su querida Semana Santa Alcalareña, como es nuestro amigo Jose Gavira Ramos “Pollo”, el hijo de la “Maria la Loca”.

Al igual que tampoco será un domingo de Ramos, donde podamos ver al Señor de la Oración y su bendita Madre del Rosario hacer su especial estación de penitencia hacía los abuelos de la Residencia de Mayores de La Milagrosa. Será un Domingo de Ramos, algo inusual. No podré ver a mi querido padrino. Manuel Díaz Salazar, pasear con su traje negro por esa Callejuela del Carmen y su querida calle Mairena. Tampoco podremos ver esa bajada por la Cuesta del Rosario, o la llegada de contemplar, las caras de felicidad de los abuelos de la residencia que están todo el año esperando.

Un Domingo de Ramos, sin aglomeración de alcalareños ocupando sus sillas, que gracias a una gran labor del Ayuntamiento colocan para un mejor lucir de las cofradías, no es un domingo de Ramos. Una luz que brilla con un cielo alcalareño, donde los grandes saeteros se lucen para cantar una gran saeta, la Oración que Jesús nos enseñó. Un domingo de Ramos, donde no escucharemos las llamadas de los capataces o el racheo con su buen andar de los costaleros.

Un Domingo de Ramos, sin estrenos no es un domingo de Ramos. Hoy es Domingo de Ramos, pero sin palmas ni olivos.


GALERÍA GRÁFICA Y TEXTO
ALEJANDRO CALDERÓN