COMERCIOS ALCALA

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MIÉRCOLES CUARESMALES – LA DETENCIÓN DEL TIEMPO

Una estampa histórica de altar de Quinario

Con sigilo avanza, discreta pero, a su vez, más sentida que de costumbre. Van pasando los días y la Cuaresma supone un bálsamo que alivia todo lo vivido. Aun sabiendo que la Semana Santa que acostumbramos, un año más la tendremos que esperar, la Esperanza y la ilusión aumenta cada día. Ansiamos que lleguen los cultos de las respectivas Hermandades, como agua de mayo que riega los campos en tiempos de sequía. Se han sustituido besamanos y besapiés con veneraciones, pero el ambiente de la espera, el nervio de ver las colas, mucho más ordenadas que de costumbre, eso sí, el olor del incienso que te eriza la piel, la música de fondo que anuncia lo que está por llegar y esa forma de vivir la cada vez más cercana primavera tan peculiar que solo en la provincia de Sevilla se entiende. Alcalá sobre esto tiene mucho que hablar y, en este año en que las cofradías tampoco salen, hay que buscar alternativas que llenen el vacío de esta nuestra forma de vivir, por mucho que haya quien no la entienda.

A la luz de una candelería color tiniebla el tiempo no se para, retrocede. Aparece en el calendario el año 1944, donde la Madre acoge a su Hijo yacente en brazos bajo el consuelo de la Magdalena y el discípulo amado, al pie de la cruz. Estampa histórica que la Hermandad del Santo Entierro de nuestra ciudad ha querido recuperar para dotar de un sentido más especial otra atípica cuaresma y que con sumo gusto, rigor y mimo han sabido recrear. Cruzar la puerta de la Parroquia de San Sebastián durante sus cultos nos regala la oportunidad de deleitarnos ante tal conjunto efímero que nos atrapa, nos introduce en la escena de lo que se está recreando. Quizá sea por este año nada más, para compensar lo que nos faltará en la tarde del Viernes Santo pero que, sin duda, muchos soñaremos con volver a disfrutar de ver esta delicia.

Mientras tanto, en San Sebastián aún nos aguarda la Soledad de María unos días más… que se pare un poco el tiempo, que ya se empieza a escapar la Cuaresma que tanto ha tardado en llegar.

Paloma Castillo González