COMERCIOS ALCALA

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MIÉRCOLES CUARESMALES – PREGÓN JUVENIL DE LA SEMANA SANTA ALCALAREÑA

Andrés Hurtado Márquez, joven cofrade alcalareño con grandes sentimientos

‹‹Alcalá, horno de leña, en el que con dulzura se amasa la fe de un pueblo.

Alcalá, fuente de devoción inagotable, que emana de lo más profundo de cada uno de nosotros.

Devoción, ya sea silente y callada o llena de júbilo y emoción.

Como la de un niño de la mano de su abuelo entrando en San Sebastián un viernes del mes de marzo.

Devoción, en el rachear de unos pies por los adoquines de La Mina.

Como la de generaciones unidas bajo el peso de una trabajadera.

Devoción del que viste capa blanca y antifaz de terciopelo en un domingo lleno de olivo y palmas. […]››


Extracto del Pregón Juvenil de la Semana Santa de Alcalá

              pronunciado  por D. Andrés Hurtado Márquez 

No deja de ser una Cuaresma diferente pero, vivir momentos como el que saboreamos en la tarde del siete de marzo en la Parroquia de la Inmaculada, suponen un oasis, remanso de paz ante el desierto de desaliento por el que seguimos vagando. Aparente “normalidad” que, sin descuidar las precauciones que nos atañen, nos regala unos minutos de la Cuaresma que añoramos y deseamos volver a vivir.

Todo ello acompañado de la imponente presencia de María en las palabras de un jovencísimo pregonero que se aferra al manto de su Madre. Al contrario de lo que parece ser la protagonista en los actos de estos días, vivimos un pregón “libre de Covid”, evitando hurgar más en la llaga, para traer la misma Esperanza, sin olvidar los dolores de María Santísima que nos recuerda que, más allá de la pandemia que nos azota, siguen sucediendo muchas otras desdichas que provocan la más dura Soledad.

Estas tres advocaciones fueron las protagonistas de la exaltación que hiciera el joven Andrés, las tres advocaciones por las que en su familia se reza a la Stma. Virgen. Testimonio de cómo nuestra Semana Santa afianza un gran futuro con la juventud que la conforma, que sueña con volver a vestir la única mascarilla que nos gusta, la del antifaz de nazareno, con volver a oír los caireles golpeando en la plata de un varal, con el olor del azahar camuflado en el de la candelería derretida, con volver a vivir la Semana Santa de nuestra ciudad, como si nada hubiera cambiado.

Y volveremos a vivirla y disfrutarla, volveremos más fuertes que nunca.

Paloma Castillo González